sábado, 21 de noviembre de 2009

Adios Ojosombra

Una despedida

Tarde que socavó nuestro adiós.

Tarde acerada y
deleitosa y monstruosa como un ángel oscuro.
Tarde cuando vivieron nuestros
labios en la desnuda intimidad de los besos.

El tiempo inevitable se
desbordaba sobre el abrazo inútil.
Prodigábamos pasión juntamente, no para
nosotros sino para la soledad ya inmediata.

Nos rechazó la luz; la noche
había llegado con urgencia.
Fuimos hasta la verja en esa gravedad de la
sombra que ya el lucero alivia.

Como quien vuelve de un perdido prado yo
volví de tu abrazo.
Como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus
lágrimas.

Tarde que dura vívida como un sueño
entre las otras
tardes.

Después yo fui alcanzando y rebasando
noches y singladuras.


Te extrañaremos OJOSOMBRA